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miércoles, 26 de enero de 2022
Discursos Reales

SM el Rey Mohammed VI expresó hoy en Riad el orgullo y consideración por el constante apoyo que aportan los países del Golfo a Marruecos para defender su integridad territorial, y que hacen propia la causa del Sáhara marroquí.
SM el Rey expresa el orgullo y la consideración por el constante apoyo de los países del Golfo a la integridad territorial de Marruecos.

"En efecto, el Sahara marroquí ha sido también, y desde siempre, una causa asumida por los países del Golfo, lo que no es de extrañar, viniendo de Ustedes", aseguró el Soberano en un discurso pronunciado ante la cumbre Marruecos-Países del Golfo, que comenzó hoy en Riad.

En este sentido, SM el Rey recordó que en 1975, la Marcha Verde para la recuperación de las provincias del Sur, contó con la participación de delegaciones procedentes de Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Sultanato de Omán y Emiratos Árabes con la destacada presencia de Su Alteza el Jeque Mohamed ben Zaid al-Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dabi, a edad de 14 años.

Desde entonces, los países del Golfo no han escatimado esfuerzo alguno por defender la justa causa y la soberanía de Marruecos sobre el conjunto de sus territorios, agregó el Soberano destacando la postura que estos países han confirmado con ocasión de la última crisis con el Secretario General de la ONU.

“En esta ocasión, sin embargo, la situación es grave y sin precedentes en la historia de este conflicto artificial surgido en torno a la marroquidad del Sahara”, dijo SM el Rey precisando que el asunto ha alcanzado la magnitud de librar una guerra por procuración, interponiendo al Secretario General de la ONU, en un intento de atentar contra los derechos históricos y legítimos de Marruecos sobre su Sahara, a través de sus declaraciones parciales e inaceptables actuaciones respecto al Sahara marroquí.

“Pero no se asombren, ya que develado el motivo todo asombro desvanece. ¿Qué se puede esperar, pues, del Secretario General que reconoce no estar plenamente informado del expediente del Sahara marroquí, al igual que ocurre con otros asuntos, y que no son pocos, desconociendo incluso los minuciosos desarrollos y el verdadero trasfondo del mismo?, añadió SM el Rey preguntándose sobre qué puede hacer el Secretario General, sabiendo que es rehén de algunos de sus colaboradores y consejeros, en los que ha delegado la misión de supervisar la gestión de un determinado número de cuestiones importantes, contentándose con la puesta en práctica de las propuestas por ellos formuladas.

“Conocido es que algunos de aquellos funcionarios tienen un pasado en sus países y unas reservas políticas; además, sirven los intereses de otras partes, sin atenerse al deber de imparcialidad y objetividad, que requiere la pertenencia a la Organización de las Naciones Unidas y dicta la acción en el seno de misma”, indicó el Soberano.

“El Secretario General, pese a la consideración que personalmente le guardamos, no es más que un ser humano. Por lo tanto, no puede estar al tanto de todas las cuestiones planteadas en las Naciones Unidas y hallar soluciones a todas las crisis y conflictos a través del mundo”, subrayó SM el Rey.

“Quisiera dejar claro que Marruecos no tiene ningún problema con las Naciones Unidas, a las que pertenece como miembro activo, ni tampoco con el Consejo de Seguridad, a cuyos miembros guarda el respeto y con los cuales interactúa constantemente; pero sí con el Secretario General, y de modo particular con algunos de sus colaboradores, debido a sus posiciones hostiles a Marruecos”, explicó el Soberano recordando que Marruecos siempre ha mantenido una coordinación con sus tradicionales amigos, como los Estados Unidos de América, Francia y España, así como con sus hermanos árabes, especialmente los países del Golfo, y africanos como Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Gabón.

No obstante, dijo el Soberano, el problema se plantea con los responsables de las administraciones, que cambian constantemente en algunos de estos países, precisando que con cada cambio hay que desplegar muchos esfuerzos para informar de todas las dimensiones y el verdadero trasfondo de la cuestión del Sahara marroquí, recordando que este conflicto ha perdurado más de cuarenta años y ha causado numerosas víctimas e importantes gastos materiales, y que la causa del Sahara es de todos los marroquíes, y no únicamente del Palacio Real.

“Los planes hostiles que buscan atentar contra nuestra estabilidad, son permanentes y no cesan. Así pues, tras desgarrar y destruir un determinado número de países de Oriente árabe, ahora pretenden hacer lo mismo en su Occidente; el último de los cuales no es otro sino las maniobras que se están forjando contra la unidad territorial de Marruecos, vuestra segunda patria”, subrayó SM el Rey.

Esto no es nuevo. Los rivales de Marruecos utilizan todos los medios, aparentes y velados, en sus flagrantes maniobras, indicó el Soberano agregando que procuran despojar de legalidad la presencia de Marruecos en su Sahara, reforzar la opción de independencia y la tesis separatista, o debilitar la iniciativa de autonomía, que la comunidad internacional reconoce como seria y digna de credibilidad.

“Junto con la persistencia de conspiraciones, el mes de abril, que coincide con las reuniones del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara, se ha convertido en un espantapájaros que se alza contra Marruecos, y un instrumento para presionarle, unas veces, y provocarle, otras”, subrayó el Soberano.

He aquí el texto íntegro del discurso pronunciado por SM el Rey Mohammed VI, este miércoles en Riad, ante la Cumbre de Marruecos-Países del Golfo:


"Loor a Dios,  la oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros,
Majestades y Altezas Hermanos,
Excelencias,

En el día de hoy, llego con el corazón rebosante de amor y orgullo, como siempre me sucede cuando visito la zona del Golfo arábigo.
En primer lugar, he de expresar mis agradecimientos a Nuestro Hermano, Servidor de los Dos Santos Lugares, el Rey Salman Ben Abdul Aziz Al Saúd, por haberse dignado acoger esta importante Cumbre; así como a todos los Dirigentes de los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo, por su participación en la misma. 
Quisiera igualmente expresarles mi orgullo y consideración por el apoyo material y moral que brindan a Marruecos,a fin de realizar sus proyectos de desarrollo y defender sus justas causas.
Nuestro encuentro de hoy viene a materializar el arraigo de los fraternales vínculos, la consideración que nos unen, así como la fuerte cooperación y solidaridad existentes entre nuestros países.
Así pues, a pesar de la distancia geográfica que nos separa, nos unen, gracias a Dios, fuertes lazos que no sólo se cimientan en la lengua, la religión y la civilización, sino que también estriban en el aferramiento a los mismos valores y principios, así como a constructivas orientaciones análogas.
Compartimos también idénticos retos y afrontamos las mismas amenazas, sobre todo en el dominio securitario.
Pero nos podemos preguntar: ¿qué es lo que justifica esta Cumbre, primera de su género? ¿Y por qué justamente hoy?
Majestades y Altezas Hermanos,
Hemos logrado asentar las sólidas bases de una cooperación estratégica, como resultado de un fructífero proceso de cooperación bilateral, gracias a la voluntad común que nos anima.
La cooperación de Marruecos y el Golfo, no ha nacido de unos intereses coyunturales o de cálculos pasajeros. Más bien extrae su fuerza de la sincera fe en un destino común, así como de la coincidencia en los puntos de vista en torno a cuestiones que compartimos.
Así pues, nos reunimos hoy para aportar un fuerte impulso a esta cooperación, que ha alcanzado tal grado de madurez que nos viene a interpelar para desarrollar su marco institucional y los mecanismos de su aplicación.
He aquí la mejor prueba de que la acción árabe común no se realiza mediante reuniones y discursos, ni tampoco a través de las cumbres periódicas formales, o con decisiones preestablecidas irrealizables, sino que requiere la acción seria, la cooperación palpable y la consolidación y aprovechamiento de las experiencias logradas, principalmente la experiencia precursora del Consejo de Cooperación de los Estados del Golfo arábigo.
He aquí un mensaje de esperanza dirigido a nosotros mismos, y una señal fuerte para nuestros pueblos, mostrando nuestra fuerza de materializar proyectos movilizadores comunes.

Majestades, Altezas,
La presente Cumbre tiene lugar dentro de una coyuntura difícil. La región árabe vive al ritmo de intentos de cambio de regímenes y de fragmentación de Estados, como ocurre con Siria, Irak y Libia, con todo lo que ello supone como muertes, éxodo y expulsión de los hijos de la nación árabe.
En este sentido, aquello que fue presentado como "primavera árabe", ha dejado tras de sí destrucciones y dramas humanos. Ahora estamos viviendo un otoño catastrófico que tiene por objetivo apoderarse de las riquezas de los demás países árabes, intentando minar las experiencias exitosas de otros países como Marruecos, atentando contra su destacado modelo nacional.
Nosotros respetamos la soberanía de los Estados, así como sus orientaciones de establecer y desarrollar sus relaciones con los socios que deseen. No estamos aquí para pedirnos cuentas, unos a otros, por nuestras opciones políticas o económicas.
No obstante, ahora hay nuevas alianzas que podrían desembocar en divisiones y en un replanteamiento de la situación en la región. En realidad, se trata de intentos para provocar la discordia y crear nuevos desórdenes que no van a exceptuar a ningún país, teniendo graves consecuencias sobre la región e incluso sobre la situación mundial.
Por su parte, Marruecos, además de procurar salvaguardar sus relaciones estratégicas con sus aliados, ha procedido en los últimos meses a diversificar sus cooperaciones, tanto políticas como estratégicas o económicas.
En este contexto se enmarca Nuestra lograda visita a Rusia, durante el mes pasado, y que ha sido marcada por la promoción de nuestras relaciones a un arraigado partenariado estratégico, y a la firma de acuerdos estructurantes, en diferentes ámbitos vitales.
De igual modo, nos orientamos hacia el lanzamiento de partenariados estratégicos con la India y la República Popularde China, a la que próximamente realizaremos una visita oficial, si Dios quiere.
Sin ser una reserva dependiente de algún país, y libre en sus decisiones y sus opciones,  Marruecos permanecerá fiel a sus compromisos hacia sus socios que no deben considerar aquello como un menoscabo de sus intereses.
Por ello, la celebración de esta Cumbre no va contra nadie,en concreto, y menos aún contra nuestros aliados. Se trata de una iniciativa natural y lógica de países que defienden sus intereses, como todos los demás, sabiendo que nuestros hermanos en el Golfo, financian y suportan las consecuencias de las guerras sucesivas que se producen  en la región.

Majestades, Altezas,
La situación es grave, sobre todo en el seno de la escandalosa confusión de posturas y de la duplicidad de discursos que expresan amistad y alianza, e intentos de atacar por la espalda.
Así pues,¿qué quieren de nosotros?
Estamos ante conspiraciones que buscan atentar contra nuestra seguridad colectiva. Todo está claro, no es necesario ningún análisis; el deseo que les anima no es otro sino atentar contra nuestros países que han sabido preservar su seguridad y estabilidad, así como mantener sus regímenes políticos.
Me refiero aquí a los países del Golfo arábigo, a Marruecos y a Jordania, que constituyen un oasis de seguridad y paz para sus ciudadanos, y un elemento de estabilidad en el seno de su entorno.
Estamos abocados a los mismos peligros y a las mismas amenazas, a pesar de sus diversas procedencias y manifestaciones.
En este sentido, la defensa de nuestra seguridad no sólo representa un deber común, sino más bien un todo indivisible. Marruecos siempre ha considerado que la seguridad y estabilidad de los países del Golfo arábigo forman parte de la seguridad de Marruecos; lo que os perjudica nos perjudica y lo que os afecta nos afecta.
Esto mismo es lo que procura materializar en todo momento y circunstancia, para hacer frente a todas las amenazas que conoce la región, ya se trate de la Primera Guerra del Golfo o de la operación de restitución de la legalidad al Yemen, además de la permanente cooperación en materia securitaria y de inteligencia.

Majestades y Altezas Hermanos,
Los planes hostiles que buscan atentar contra nuestra estabilidad, son permanentes y no cesan. Así pues, tras desgarrar y destruir un determinado número de países de Oriente árabe, ahora pretenden hacer lo mismo en su Occidente; el último de los cuales no es otro sino las maniobras que se están forjando contra la unidad territorial de Marruecos, vuestra segunda patria.
Esto no es nuevo. Los rivales de Marruecos utilizan todos los medios, aparentes yvelados, en sus flagrantes maniobras.
Según las circunstancias, procuran despojar de legalidad la presencia de Marruecos en su Sahara, reforzar la opción de independencia y la tesis separatista, o debilitar la iniciativa de autonomía, que la comunidad internacional reconoce como seria y digna de credibilidad.
Junto con la persistencia de conspiraciones, el mes de abril, que coincide con las reuniones del Consejo de Seguridad sobre la cuestión del Sáhara, se ha convertido en un espantapájaros que se alza contra Marruecos, y un instrumento para presionarle, unas veces, y provocarle, otras.

Majestades, Altezas, 
No queremos dejar pasar esta ocasión sin expresarles Nuestro orgullo y consideración por el constante apoyo que aportan a Nuestro país, para defender su integridad territorial. 
En efecto, el Sahara marroquí ha sido también, y desde siempre, una causa asumida por los países del Golfo, lo que no es de extrañar, viniendo de Ustedes.
En 1975, la Marcha Verde para la recuperación de nuestras provincias del Sur, contó con la participación de delegaciones procedentes de Arabia Saudí, Kuwait, Qatar, Sultanato de Omán y Emiratos Árabes. En este sentido, cabe destacar la participación de Nuestro Hermano, Su Alteza el Jeque Mohamed ben Zaid al-Nahyan, Príncipe Heredero de Abu Dabi, a edad de 14 años. 
Desde entonces, los países del Golfo no han escatimado esfuerzo alguno por defender nuestra justa causa y la soberanía de Marruecos sobre el conjunto de sus territorios, hecho que Ustedes han confirmado con ocasión de la última crisis con el Secretario General de la ONU.
En esta ocasión, sin embargo, la situación es grave y sin precedentes en la historia de este conflicto artificial surgido en torno a la marroquidad del Sahara. 
El asunto ha alcanzado la magnitud de librar una guerra por procuración, interponiendo al Secretario General de la ONU, en un intento de atentar contra los derechos históricos y legítimos de Marruecos sobre su Sahara, a través de sus declaraciones parciales e inaceptables actuaciones respecto al Sahara marroquí. 
Pero no se asombren, ya que develado el motivo todo asombro desvanece. ¿Qué se puedeesperar, pues, del Secretario General que reconoce no estar plenamente informado del expediente del Sahara marroquí, al igual que ocurre con otros asuntos, y que no son pocos, desconociendo incluso los minuciosos desarrollos y el verdadero trasfondo del mismo? 
Además, ¿qué puede hacer el Secretario General, sabiendo que es rehén de algunos de sus colaboradores y consejeros, en los que ha delegado la misión de supervisar la gestión de un determinado número de cuestiones importantes, contentándose con la puesta en práctica de las propuestas por ellos formuladas?
Conocido es que algunos de aquellos funcionarios tienen un pasado en sus paísesy unas reservas políticas; además, sirven los intereses de otras partes, sin atenerse al deber de imparcialidad y objetividad, que requiere la pertenencia a la Organización de las Naciones Unidas y dicta la acción en el seno de misma.
El Secretario General, pese a la consideración que personalmente le guardamos, no es más que un ser humano. Por lo tanto, no puede estar al tanto de todas las cuestiones planteadas en las Naciones Unidas y hallar soluciones a todas las crisis y conflictos a través del mundo.  
 En este sentido, quisiera dejar claro que Marruecos no tiene ningún problema con las Naciones Unidas, a las que pertenece como miembro activo, ni tampoco con el Consejo de Seguridad, a cuyos miembros guarda el respeto y con los cuales interactúa constantemente; pero sí con el Secretario General, y de modo particular con algunos de sus colaboradores, debido a sus posiciones hostiles a Marruecos.   
En relación con este diferendo artificial en torno a nuestra integridad territorial, Marruecos siempre ha mantenido una coordinación con sus tradicionales amigos, como los Estados Unidos de América, Francia y España, así como con sus hermanos árabes, especialmente los países del Golfo, y africanos como Senegal, Guinea, Costa de Marfil y Gabón.  
No obstante, el problema se plantea con los responsables de las administraciones, que cambian constantemente en algunos de estos países.
     Así pues, con cada cambio debemos desplegar muchos esfuerzos para informar de todas las dimensiones y el verdadero trasfondo de la cuestión del Sahara marroquí, recordando que este conflicto ha perdurado más de cuarenta años y ha causado numerosas víctimas e importantes gastos materiales, y que la causa del Sahara es de todos los marroquíes, y no únicamente del Palacio Real. 

Majestades, Altezas, 
Ha llegado la hora de la sinceridad y la verdad. Efectivamente, el mundo árabe atraviesa unaépoca difícil, y lo que viven algunos países no constituye una excepción, sino que forma parte de planes programados que nos tiene a todos en el punto de mira.
El terrorismo no sólo perjudica la reputación del Islam y de los musulmanes, sino que es utilizado por algunos como subterfugio para dividir nuestros países y avivar el fuego de la discordia en su seno. 
Por todo ello, se hace necesario abrir un diálogo sincero y profundo entre las doctrinas del fiqh, con el fin de corregir las falsedades y manifestar la verdadera imagen del Islam, volviendo a nuestros verdaderos valores tolerantes. 
No se trata aquí de una cuestión relacionada con un país determinado,  sino de nuestra necesidad de una toma de conciencia colectiva respecto a estos desafíos, así como de una verdadera voluntad de renovar nuestro acuerdo estratégico con nuestros socios, sobre la base de criterios claros que puedan regir nuestras relaciones durante las próximas décadas. 
Estamos viviendo una etapa decisiva, entre lo que queremos y lo que los demás quieren que seamos.  
Hoy más que nunca, tenemos la necesidad de unificar y clarificar las posiciones entre todos los países árabes. O bien, vamos a constituir un solo cuerpo y una estructura impenetrable y cohesionada, o de lo contrario, vamos a ser lo que no queremos ser.
Dios nos guíe hacia aquello que beneficie a nuestros pueblos y a nuestra nación.
Wassalamou alaikoum warahmatoullahi wabarakatouh".


-Noticia relativa a la cuestion de sahara occidental /Corcas-


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