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jueves, 30 de junio de 2022
Discursos Reales

Marruecos continuará defendiendo la soberanía y la integridad de su territorio que de ningún modo se pueda cuestionar , ha subrayado SM el Rey Mohammed VI, quien  reafirma que esta cuestión quedará la prioridad de las prioridades en la política interior y exterior del Reino

En un discurso dirigido, sábado a la Nación, con la  ocasión del doudecimo  cumpleaños de la fiesta del Trono, el Soberano ha subrayado que "la nueva ley suprema del Reino, que consagra el apego a los refernciales  y a los ideales  universales y afirma la preeminencia  de las convenciones y tratados internacionales -debidamente ratificados por el Reino- por informe a las legislaciones nacionales, constituye una potente palanca para la diplomacia nacional en la acción que lleva al servicio de los intereses superiores y de las causas justas de Marruecos".

SM el Rey dijo  persuadido  que la aventajada evolución grabada a efectos institucional y en materia de buena gobernación  y desarrolladora va a constituir un potente apoyo a la Iniciativa de autonomía como solución política y definitiva al conflicto artificial suscitado en torno a Sahara Occidental, a través de "una negociación responsable, animada por un espíritu de consenso y de realismo, en el marco de los Naciones Unidas y en colaboración con su Secretario general y su enviado especial ".

 

He aquí el texto íntegro del discurso real:

"Loor a Dios Único, la  oración y el saludo sean sobre nuestro señor Enviado de Dios, su familia y compañeros.

 

Querido pueblo,

Es realmente un motivo de orgullo que, en el día de hoy, celebremos el duodécimo aniversario de Nuestra accesión al Trono, en el seno de la nueva Constitución del Reino, que el Rey y el pueblo hemos ratificado a través del referéndum de la Nación, constituyendo un nuevo contrato que arraiga el sólido pacto establecido entre Trono y pueblo.
 
Quisiéramos, en primer lugar, poner de relieve la masiva participación y la fuerte adhesión del pueblo marroquí en su totalidad, tanto en las ciudades como en las aldeas, dentro como fuera del país, individual y colectivamente, mujeres y hombres, jóvenes y menos jóvenes, partidos políticos, sindicatos y asociaciones, la Comisión consultiva y el Mecanismo político, así como las élites intelectuales, que han participado en la realización de esta gran mutación alcanzada gracias a una voluntad nacional independiente; una mutación de la que todos los marroquíes se pueden enorgullecer, sobre todo al ver que el modelo marroquí se ha granjeado la consideración internacional.
 
También queremos resaltar los continuos esfuerzos desplegados por todas las autoridades públicas y las delegaciones diplomáticas del Reino, con el fin de organizar dicho referéndum constitucional en las mejores condiciones y con todo el compromiso legal, objetividad, transparencia e imparcialidad, que la situación requiere.
 
Ahora, que el pueblo ha sancionado con su decisivo voto esta nueva Constitución de avanzados contenidos, convertida en una Carta Magna de todos los marroquíes, Hemos considerado que el Discurso que hoy te dirigimos se centre sobre la etapa siguiente a la aprobación; o sea, la etapa de su ejemplar puesta en marcha, en espíritu y letra, que tenemos asumida y debemos garantizar, velando por su buena aplicación.
 
No obstante, cualquier constitución, por muy perfecta que sea, no puede ser una finalidad en sí ni el final de un recorrido. Más bien se trata de un fundamento constitucional sólido, para un nuevo contrato político, que se propone avanzar hacia la consolidación del Estado de derecho y de los derechos humanos, la buena gobernanza y el desarrollo, asentando las instituciones eficaces y dignas de credibilidad.
 
Efectivamente, cualquiera que sea la efectividad de estas instituciones, permanecerán siempre formales si los resultados de su acción no repercuten en la Nación preservando su soberanía, seguridad, unidad, desarrollo y progreso; así como incidiendo en los ciudadanos bajo forma de libertad, igualdad, dignidad y justicia social.
 
Si hemos conseguido, querido pueblo, realizar nuestra gran ambición nacional de acceder a una nueva era de la democracia el mayor reto seguirá siendo, sin embargo, el de habilitar y movilizar a todos los actores, para que esta Constitución sea una realidad palpable y un ejercicio cotidiano, materializado en la democratización tanto del Estado como de la sociedad, abriendo prometedores horizontes de futuro consistentes en una vida libre y digna, particularmente para nuestros jóvenes, y a todos los sectores de la población.

La base en la que nos apoyamos para hacer frente a los desafíos de la próxima etapa, seguirá siendo la inquebrantable fe en nuestros valores nacionales permanentes, la total confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, así como en la credibilidad de nuestras instituciones; amén de la pertinencia de nuestras opciones, la dinámica de nuestra sociedad, el trabajo incansable y el mejor aprovechamiento del clima de confianza generado por la aceptación popular y colectiva de la Constitución.

Querido pueblo,
 
El desempeño de Nuestra misión constitucional reside en garantizar la buena marcha de las instituciones constitucionales, materializándose sobre todo, en esta importante etapa, en velar por el correcto establecimiento de las mismas, en el plazo más breve posible, de acuerdo con las tres premisas siguientes:

Primera: Respetar la primacía de la Constitución, en espíritu y letra, en tanto que vía correcta y exclusiva para la aplicación de la misma. De ahí el que consideremos que cualquier práctica o interpretación contrarios a su esencia democrática será una violación rechazable y opuesta a la voluntad común del Rey y del pueblo.

Segunda: Disponer un clima político sano, digno del nuevo Marruecos generado por esta Constitución; un Marruecos dominado por el espíritu de confianza y de trabajo, así como por el valor, la movilización y la esperanza, en el seno del compromiso con la materialización de la avanzada esencia de esta Carta magna.

Tercera: Obrar, con espíritu de consenso positivo, por poner en marcha las instituciones constitucionales, adoptando correctamente los textos legales necesarios y las reformas políticas que buscan crear un nuevo y sano paisaje político e institucional, digno de nuestra avanzada Constitución y capaz de evitar la aparición de cuantos aspectos negativos puedan perturbar el panorama que estamos viviendo.

Así pues, cualquier demora puede hipotecar la dinámica de confianza, echando a perder las oportunidades que la nueva Constitución brinda en términos de desarrollo y de aportación de las condiciones de vida digna a nuestro orgulloso pueblo. Por otra parte, cualquier retraso se ha de entender como contrario al carácter temporal de las disposiciones transitorias de la Constitución.

En este sentido, invitamos a todos los actores concernidos a adoptar un calendario preciso que les permita, tanto a ellos como a los demás ciudadanos, tener una visión clara acerca del establecimiento de las instituciones, a corto y medio plazo.

Efectivamente, en un plazo cercano, se deberá otorgar prioridad al establecimiento de las nuevas leyes relativas a las instituciones legislativas, ejecutivas y judiciales.
En este contexto, sería oportuno comenzar con la elección de la nueva Cámara de representantes, para que procedamos, a la luz de los resultados de las elecciones que le conciernen y en aplicación de la Constitución, al nombramiento del jefe del gobierno del partido que encabece los resultados de las elecciones, para que se pueda, Dios mediante, formar un nuevo gobierno que emane de una mayoría parlamentaria solidaria y coherente.

Por otra parte, el establecimiento de la Cámara de consejeros, dependerá de la aprobación de las leyes orgánicas y legislativas relativas a la regionalización avanzada, a las entidades territoriales en general y a la propia Cámara, así como a la celebración de las elecciones relativas a esta última, según un calendario preciso. Dicha Cámara estará completamente instalada, dentro de la nueva configuración, antes de finalizar 2012.

En este marco, queremos animar a todos los actores concernidos a obrar de modo constructivo para disponer las condiciones apropiadas que permitan a este múltiple y continuado proceso electoral desarrollarse dentro del compromiso con los valores de la objetividad y transparencia, además de ser totalmente responsables y de colocar los intereses supremos de la Nación y de los ciudadanos, encima de cualquier otra consideración.

Así pues, sobre las bases asentadas por la Constitución, sobre todo en lo que se refiere al establecimiento de una autoridad judicial independiente, hay que obrar, a corto plazo, por elaborar las legislaciones relativas al Consejo superior del poder judicial y al Tribunal constitucional.

A medio plazo, la habilitación legislativa general seguirá perfilándose como una de las obras más importantes que el gobierno y el Parlamento deben llevar a cabo, antes de que finalice la próxima legislatura. Ello requiere desarrollar una hoja de ruta precisa con el fin de preparar y adoptar las distintas leyes orgánicas, estableciendo las correspondientes instituciones de derechos humanos y de desarrollo.

Es normal que la aplicación correcta de la nueva Constitución pueda conocer algunos escollos o dificultades, como puede ocurrir con cualquier proceso histórico, sin embargo, todos, y cada cual, desde su posición, se tienen que movilizar completamente y contribuir de manera ciudadana y comprometida en el levantamiento de este avanzado edificio constitucional, con espíritu de confianza y trabajo colectivo, lejos de cualquier derrotismo o nihilismo y demás trasnochadas prácticas desorientadoras.

Querido pueblo,
 
La integración del edificio constitucional y de desarrollo de la nueva Constitución, permanecerá supeditada al trabajo serio para habilitar en profundidad y de modo efectivo el paisaje político, aprovechando el clima de confianza que permite recuperar la noble acción política en nuestro país.

En este sentido, los partidos políticos, cuya posición ha sido establecida por la nueva Constitución, en tanto que actores centrales de la operación democrática, están invitados, tanto si se hallan en la mayoría como en la oposición, a redoblar sus esfuerzos con el fin de realizar la reconciliación de los ciudadanos, particularmente la juventud, con la acción política, en su noble sentido nacional.

Tal reconciliación ha de llevarse a cabo en el marco de los partidos políticos, a los que la Constitución ha confiado la tarea de contribuir en la expresión de la voluntad de los electores. Otro tanto se puede hacer a través de la incorporación a las instituciones gubernamentales que ejercen el poder ejecutivo o a la institución parlamentaria, que goza de un amplio poder legislativo y de control, así como en el seno de las organizaciones y mecanismos democráticos locales, asociativos o ciudadanos.
 
En el mismo contexto, la nueva Carta magna requiere que los actores políticos compitan seriamente en la elaboración de destacados proyectos societales, materializándolos en creativos y realistas programas de desarrollo, a la vez que escojan las élites preparadas para dirigir correctamente los asuntos públicos, a escala nacional, regional y local.
 
Por otra parte, la consagración constitucional del principio de la vinculación de la decisión política con los resultados de las urnas, traslada a las ciudadanas y ciudadanos la trascendental responsabilidad de la buena elección de sus representantes. Por ello, todos deben ser conscientes de que los partidos políticos y las opciones que el pueblo y las instituciones emanadas de su voluntad desean, son los que van a gobernar en su nombre y tomar las decisiones relativas a los asuntos públicos, durante el mandato para el cual han sido elegidos.
 
En este sentido, los electos han de recordar que la concomitancia de la responsabilidad y la rendición de cuentas se ha convertido en una regla de dimensión constitucional, que implica sanción legal y se rige por normas morales de obligado cumplimiento.

 Paralelamente, se ha de poner en marcha el papel de la sociedad civil y de los medios de información y comunicación, que la Constitución ha consagrado, con respecto al levantamiento del edificio político, de derechos humanos y de desarrollo, del modo que les permita cumplir con su responsabilidad activa, en tanto que fuerza de proposición, palanca efectiva y socio fundamental para la consolidación de tal edificio.

 Querido pueblo,

El nuevo pacto constitucional y político, con todas las garantías que su  sistema integral de derechos humanos ofrece, y las obligaciones ciudadanas que comporta, siempre será formal mientras no vaya emparejado de un contrato socioeconómico solidario, susceptible de reflejar el efecto positivo y palpable de estos derechos en la vida cotidiana de todas las ciudadanas y ciudadanos, así como en el desarrollo del país.

De este modo, la puesta en marcha de los mecanismos que aporta la nueva Constitución no debe ocultarnos la necesidad de seguir desplegando esfuerzos en el ámbito del desarrollo, sino que tiene que constituir, con su buena gobernanza, una fuerte palanca para acelerar el ritmo de tal desarrollo, preservando los equilibrios macroeconómicos y financieros, erigidos en norma constitucional. 
  
Asimismo, la ampliación de los derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales que ha aportado la nueva Constitución, requiere que se siga haciendo frente al gran reto del desempleo, la pobreza, la precariedad y el analfabetismo, a través del lanzamiento de una nueva generación de profundas reformas, con el objetivo de facilitar las condiciones de acceso de todos los ciudadanos a la esencia misma de estos derechos; a saber, la enseñanza útil, el trabajo productivo, la cobertura sanitaria, la vivienda digna y el medioambiente sano, además del desarrollo humano, especialmente continuando con la óptima aplicación  de los programas de la Iniciativa Nacional para el Desarrollo Humano.
 
Con idéntico empeño, la nueva concertación económica requiere que se otorgue importancia al sistema de producción económica, fomentando el espíritu de libre iniciativa, e impulsando, sobre todo, las pequeñas y medianas empresas, en armonía con el espíritu de la nueva Constitución que consagra el Estado de la ley en el ámbito de los negocios. Por otra parte, un conjunto de derechos y de instancias económicas, garantizan la libre iniciativa privada y las condiciones de la competencia leal; además de los mecanismos de la moralización de la vida pública y las normas de lucha contra los monopolios, los privilegios ilegales, la economía rentista y la corrupción.

Querido pueblo,

La nueva Carta Magna del Reino, que viene a consagrar el aferramiento a los referenciales e ideales universales, concediendo preeminencia a los convenios internacionales -tal y como han sido ratificados por el Reino- sobre las legislaciones nacionales, constituye una fuerte palanca para la acción diplomática nacional, al servicio de los intereses supremos y de las causas justas de nuestro país, a la vez que consolida su resplandor regional e internacional.

En este sentido, estamos convencidos de que este distinguido avance institucional y de desarrollo, que consolida las bases de la regionalización avanzada y de la gobernanza territorial en todas las partes del Reino, especialmente en nuestras provincias del Sur, aportará un fuerte respaldo a la iniciativa de autonomía en tanto que solución política definitiva a este diferendo artificial en torno a nuestro Sahara, a través de unas negociaciones serias, basadas en el espíritu de consenso y realismo, bajo los auspicios de las Naciones Unidas y en cooperación con su Secretario General y su Enviado Personal.  

Al reafirmar que la cuestión de nuestra integridad territorial seguirá siendo de prioridad absoluta, tanto en nuestra política interior como exterior, continuaremos defendiendo nuestra soberanía y unidad territorial, que de ningún modo se pueden cuestionar.

Partiendo de las constantes de nuestra política exterior que no cesamos de afianzar desde que Hemos accedido al Trono, estamos decididos a seguir adelante para servir los intereses supremos de la Nación, arraigando los vínculos de su pertenencia regional y desarrollando sus relaciones internacionales, a pesar de los impedimentos surgidos de los contextos internacionales inestables y de las difíciles situaciones regionales.

De igual modo, el firme compromiso de Marruecos con el sistema internacional de derechos humanos, amparado por las reglas de la buena gobernanza establecidas por la nueva Constitución, no hará sino reforzar la credibilidad de nuestro país en tanto que socio económico de fuerte atractividad en el ámbito de la inversión. En este sentido, nuestro país cuenta con un importante capital en el ámbito de los partenariados y del libre cambio con varios países y agrupamientos, tanto de su entrono más inmediato o con otras importantes potencias económicas.

En cuanto a nuestra pertenencia regional, seguiremos aferrados, con total determinación y perseverancia, a la construcción de la Unión Magrebí, en la medida en que constituye una inexorable opción estratégica y un proyecto integrador, en el seno de un proceso viable y homogéneo, superando las trabas que, lamentablemente, dificultan la puesta en marcha de dicha unión.

En este sentido, Marruecos no escatimará esfuerzo alguno por desarrollar sus relaciones bilaterales con los países de la región, poniendo de relieve la positiva cadencia que están registrando los actuales encuentros ministeriales y sectoriales, acordados con el país hermano de Argelia.

Fieles a los ancestrales vínculos fraternales existentes entre nuestros dos pueblos hermanos y respondiendo a las ambiciones de las generaciones futuras, empeñados estamos en aportar una nueva dinámica capaz de resolver todos los problemas pendientes, con el fin de alcanzar una completa normalización de las relaciones bilaterales entre nuestros dos países hermanos, incluida la apertura de las fronteras terrestres, lejos de cualquier estancamiento o aislamiento que no hacen sino perturbar las relaciones de buena vecindad, la integración magrebí y las expectativas de la comunidad internacional y del espacio regional.

En lo que se refiere a su pertenencia árabe e islámica, Marruecos sigue con preocupación las mutaciones registradas en algunos países árabes hermanos, considerando que nuestras causas y retos deben ser, inevitablemente, abordados con valor y anticipación, en el seno de un diálogo consensual y constructivo, lejos de cualquier tratamiento anticuado y obsoleto, cercando los peligros que amenazan la seguridad e integridad territorial de los Estados.

Por otra parte, servir los intereses vitales de la nación árabe requiere, ante todo, adoptar un espíritu de cooperación y complementariedad, amén de forjar un partenariado ejemplar entre todos los componentes de la nación árabe y sus agrupamientos regionales.  

En este sentido, la causa palestina sigue encabezando nuestras preocupaciones, especialmente en el marco de la coyuntura actual, que viene marcada por la emanación de fuertes esperanzas, debido a las positivas posiciones adoptadas por algunas partes influyentes de la escena internacional así como por los resultados esperados de la reconciliación palestina.

En Nuestra calidad de Presidente del Comité al Qods, lanzamos un llamamiento al Cuarteto internacional para que asuma su responsabilidad en esta sensible etapa del conflicto palestino israelí, insistiendo en que la consecución de una paz justa, duradera y global en Oriente Medio, pasa por la garantización de los derechos de libertad, estabilidad y prosperidad a todos los pueblos de la región, así como por el establecimiento de un Estado palestino independiente y viable, con su capital en Al Qods Oriental.

En cuanto a las relaciones con nuestra profundidad africana, que se perfila como un espacio de promisorias oportunidades, decididos estamos a adoptar un nuevo enfoque al respecto, fundado sobre la solidaridad y la consolidación de la seguridad y estabilidad, especialmente en la zona del Sahel y del Sahara. De igual modo, nos hemos marcado como objetivo crear las condiciones necesarias para un desarrollo humano, susceptible de contribuir a la promoción de las condiciones de la persona africana, conforme a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Asimismo, los acontecimientos y mutaciones que está experimentado la zona del Mediterráneo sur, ponen de manifiesto la necesidad de efectuar un salto cualitativo en los procesos de asociación entre el Norte y el Sur, con vistas a crear un espacio económico y humano marcado por la solidaridad y la homogeneidad; un espacio donde todos los pueblos compartan los valores de la democracia y del desarrollo compartido.

En este sentido, el partenariado establecido entre Marruecos y la Unión Europea, puede constituir, en sus diferentes dimensiones, una fuente de inspiración para la elaboración de este enfoque equilibrado y de beneficios mutuos.

Por otra parte, Marruecos continuará fomentando su cooperación con los demás socios, tanto en el continente americano como en el asiático, en el marco de fructíferos partenariados estratégicos, para así aportar una mayor vitalidad a nuestros partenariados en las distintas partes del mundo.

Querido pueblo, 

En este momento histórico distinguido por la inauguración de una nueva era constitucional, con total respeto y engrandecimiento queremos evocar las límpidas memorias de Nuestro Venerado Abuelo, el Héroe de la Liberación y de la Independencia, Su Majestad el Rey Mohammed V, y de nuestro Augusto Padre, Su Majestad el Rey Hassan II, el Edificador del Estado marroquí moderno, así como a todos los virtuosos mártires de la Patria, Dios tenga a todos en Su Santa Misericordia.

Asimismo, queremos expresar Nuestros elogios a Nuestras Fuerzas Armadas Reales, Gendarmería Real, Seguridad Nacional, Administración Territorial, Fuerzas Auxiliares y Protección Civil que, bajo Nuestra conducción, demuestran una constante abnegación y entrega a la defensa de la integridad y soberanía nacionales, así como a la salvaguarda de la seguridad y estabilidad de nuestro país.

Querido pueblo,

Toda época se presenta marcada por sus hombres y mujeres, y cada era posee sus instituciones e instancias. En este sentido, la Constitución de 2011, en tanto que Carta Magna avanzada de la nueva generación, requiere a cambio una nueva generación de élites cualificadas, impregnadas de una nueva cultura y ética políticas, en cuyo seno imperen el verdadero celo patriótico, la ciudadanía comprometida, el sentido de la alta responsabilidad y el servicio del interés general.
 
De igual modo, se hace necesaria la adopción de políticas valientes, susceptibles de salvaguardar los logros, corregir las deficiencias y promover las reformas globales.
 
He aquí la mejor vía para alcanzar nuestro objetivo común de edificar un nuevo Marruecos; un Marruecos, unido y avanzado, que permite realizar la plena ciudadanía a todos sus hijos, preservando su dignidad y salvaguardando su unidad y soberanía nacionales.
 
«¡Señor nuestro! ¡Concédenos una misericordia procedente de Ti!¡Dispón que estemos bien dirigidos en nuestro asunto!» (Sagrado Alcorán).

El saludo, la bendición de Dios el Altísimo y sus gracias, sean con vosotros". 



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