 La creciente utilización del discurso de los derechos humanos por parte de grupos armados para justificar graves violaciones, incluido el reclutamiento de niños, fue denunciada enérgicamente en un evento paralelo celebrado el viernes en Ginebra, en el marco del 60º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos.
Durante el diálogo interactivo con el Relator Especial sobre las formas contemporáneas de esclavitud, la abogada Lucía Ferreyra Perea denunció la realidad de la esclavitud hereditaria y la segregación racial aún vigente en estos campamentos administrados por el grupo armado Polisario. En nombre del Centro Independiente de Investigación e Iniciativas para el Diálogo (CIRID), la Sra. Ferreyra Perea citó el caso de un joven saharaui, Mohammed Salem, a quien se le impidió contraer matrimonio debido a su origen familiar, considerado servil. Describió esta situación como una "flagrante violación de la dignidad humana" y pidió al Consejo de Derechos Humanos que iniciara una investigación independiente sobre estas prácticas. Por su parte, el Sr. Mostafa Maelainine, del Comité Internacional para el Respeto y la Aplicación de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (ICRAC), citó testimonios de antiguos "refugiados" saharauis que denunciaban la discriminación sistemática contra las poblaciones de ascendencia esclava. Acusó al Frente Polisario de explotar estas prácticas para mantener el control social y político sobre la población de los campamentos, en flagrante violación de las convenciones internacionales relativas a la abolición de la esclavitud. El Sr. Maelainine también pidió al Relator Especial que realizara una visita al lugar e incluyera estas violaciones en su próximo informe al Consejo. Ambos oradores destacaron la urgente necesidad de garantizar a las víctimas de los campamentos de Tinduf sus derechos fundamentales a la libertad, la dignidad y la justicia. |