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viernes, 24 de mayo de 2024
Actividades Nacionales

La trayectoria del presidente del Consejo real consultivo para los asuntos del Sahara (CORCAS) dio lugar a diversos comentarios, no todos favorables. Algunos de ellos han llegado a reprochar a Sr. Khalihanna Ould Errachid su tendencia a excluir cualquier responsabilidad de Argelia y su ingerencia en la cuestión del Sahara, tratando de reducir la problemática a un conflicto puramente marroquí. En efecto, no podemos seguir a este militante de la causa del Sahara, que formó parte de las primeras élites de la región en volver a la Madre Patria, cuando inocenta totalmente a Argelia.


Hay que ponerse en lugar de alguien que vivió la génesis del movimiento separatista.
Desde luego, no podemos abstenernos a decir que la parte marroquí carecía de pedagogía y del sentido de escucha. No podemos olvidar el episodio de apaleamientos en Tan Tan, a raíz de una manifestación que reivindicaba en 1973 la liberación del Sahara marroquí.

Cansados de luchar, los jóvenes militantes de origen saharaui decidieron desplegarse de nuevo alrededor de un programa de liberación que no consideraba absolutamente anormal dirigirse a Argelia y Libia en un momento en que estos dos países reivindicaban la paternidad de los movimientos de liberación a través del mundo. De allí, se celebró el congreso de Attar (en el norte de Mauritania) que concluyó con la elaboración de una carta con 22 puntos, los cuales constituyeron el Polisario.

Eso se produjo en un contexto de divisiones, tanto a nivel internacional, marcado por la confrontación entre el bloque del Este y aquel del Oeste, como a nivel regional y árabe. Después de la muerte de Jamal Abdennasser, el legado nassiri fue recuperado por el joven capitán Kaddhafi. Este último financió, públicamente, el movimiento IRA. Más aún, declaró su apoyo al golpe de Estado fracasado de 1971 contra la monarquía marroquí.

Ahora bien, en esta entrevista, el fundador del partido de la Unión nacional saharaui (PNUS) en 1974, precisa su visión, el por qué y el cómo de su aproximación. El presidente del CORCAS sorprende y lo asuma. A pesar de que esta no es su intensión, declina sus ideas y las defiende. El hombre que estaba “en” el expediente y que había seguido sus evoluciones después de los años 70, parece privilegiar el lado positivo de las cosas. Para él, la implicación de Argelia no es sino una parte del problema cuya génesis es intrínseca al reino. No obstante, este es el punto de inflexión que constituye, a su parecer, el discurso real del 25 de marzo de 2006. Más aún, en este dossier, habrá que hablar del antes y después del 25 de marzo.

Sólo queda a saber cómo las cosas van a evolucionar. El presidente del CORCAS expresa su optimismo del cual dice que no es necio. Asimismo, Ould Errachid desarrolla su visión del desarrollo del proyecto de autonomía que tiene que llevar a la clausura definitiva de este expediente.

“La Vérité”: su participación en el programa “Hiwar” de la primera cadena de televisión nacional suscitó muchas reacciones. ¿Cuál es vuestra lectura de estas reacciones, especialmente aquellas de la prensa escrita?  

Khalihanna Ould Errachid: francamente, no he tenido tiempo para leerlo todo. Supongo que siempre las reacciones tocan cualquier cosa que trata de abordar un nuevo discurso. En efecto, es una nueva política que Su Majestad quiso desarrollar para el bien de Marruecos.

¿Cuáles son sus los contornos?
En resumidas cuentas, se trata de un cambio radical. De hecho, el discurso real del 25 de marzo de 2006 constituye un cambio histórico. El principio es que hemos decidido hacer las cosas de otra forma para acabar por una vez con el problema del Sahara. Pero de un modo mucho más inteligente, sin que se trate de una maniobra política, o tampoco de una táctica o estrategia. El discurso de Su Majestad es la expresión de una voluntad real de llegar a una reconciliación total, global y general de la administración con los Saharauis.

Entonces es un cambio de aproximación…
No es una aproximación. Es una nueva política en todos los sentidos de la palabra. De hecho, una aproximación, por esencia, emana del momentáneo. Está limitada en el tiempo ya que su objetivo consiste en resolver una situación coyuntural.

No, es una nueva política que Su Majestad inauguró en Laayun.  El Soberano abrió la vía histórica para la reconciliación definitiva y sentó sus bases y ésta acabará con este problema en su aspecto político, económico, social y cultural. De allí, no podemos hablar de aproximación. Es una nueva política cuyo objetivo esencial es resolver el problema del Sahara, reforzar la unión no sólo territorial, sino también nacional del reino y crear un nuevo Marruecos a nivel de la implicación política y la participación de toda la población en la gestión política y económica de los asuntos del Estado.

¿Cómo eso puede ser declinado en los hechos?

El Consejo Real emprendió ya los pasos de orden pedagógico y de explicación. Y la amnistía real concedida a 46 Saharauis es una prueba práctica de esta vía de reconciliación, para acabar con los problemas relativos a los derechos humanos y sus derivados. Habrá un cambio diario en este ámbito como en otros. De hecho, es una política que no se detendrá sólo porque hubo una amnistía, sino que seguirá desplegándose poco a poco para alcanzar el objetivo final: plegar la página del conflicto del Sahara, tanto con los Saharauis a nivel nacional, como con los vecinos. Y por consiguiente, la aplicación de la autonomía dará a la luz un nuevo Marruecos.

Usted es muy optimista…
Mi optimismo no es necio. Es un optimismo basado en la confianza que los Saharauis comienzan a tener. La solución emana de esta última porque la falta de confianza es la que creó y agravó el problema. Vamos a reconstruirla.

¿A nivel del CORCAS, cómo van a proceder?

Hemos empezado el trabajo el mismo día 25 de marzo. Tratamos de entrar en contacto con la población, estamos en comunicación permanente con ella. Los Saharauis son vasos comunicantes…hablamos libremente. La credibilidad del Consejo Real consiste en empujar la gente a adherirse masivamente a la política de Su Majestad, a la opción definitiva, democrática y transparente de la autonomía para resolver el problema del Sahara y lanzarnos en otros frentes.

Para precisar, ¿cómo concibe Usted el término “autonomía”, en comparación con las experiencias ya conocidas de algunos países…?

Marruecos es un reino y las autonomías de las que hablamos funcionan en los países democráticos. Hablo de España, Alemania, Italia, Francia o Gran Bretaña. Nosotros no vamos a copiar un determinado modelo, ya que cada país tiene sus particularidades. Es una autonomía marroquí que preservará esencialmente los intereses y peculiaridades marroquíes. Pero eso no nos impide inspirarnos de las experiencias existentes en otras partes del mundo.

Como presidente del CORCAS y también como un político muy implicado en la cuestión, ¿cómo imagina los contornos de esta autonomía?

¡Mire!. Los contornos de la autonomía son bien conocidos. Son más bien los detalles que hay que precisar. El Sahara permanecerá marroquí en su conjunto. El primer símbolo de soberanía son los vínculos directos con Su Majestad, garante de la unidad y de las instituciones, y comandante de los creyentes. Eso es lo fundamental. Luego, existen todos los atributos de la soberanía. Ahora bien, los detalles se discutirán durante las próximas semanas en el seno del Consejo.

De aquí en adelante, vamos a fijar un proyecto conforme a la voluntad real y a lo que Marruecos quiere hacer. Este proyecto respetará todas las peculiaridades del reino. No tratamos de copiar cualquier modelo. Vamos a establecer un proyecto que preserva los intereses fundamentales del reino y resuelve este problema definitivamente. Por otra parte, este proyecto no se limitará únicamente a Marruecos, sino que va a revolucionar África y los países árabes y musulmanes. Y puesto que es un acto sin precedentes, sería una jurisprudencia a nivel del continente.

Algunos observadores temen que la idea de autonomía se basaría en el aspecto étnico…
No. Son gente que juzgan las cosas antes de producirse. A mi parecer, no son comentarios libres sino muy parciales. Se trata de una imaginación demasiado imaginada.

Usted sorprendió a muchas personas al pasar en la televisión…
Fui nombrado para sorprender…

…Diciendo, por ejemplo, que el problema es puramente marroquí y que Argelia no tiene nada que ver en este asunto. No hemos entendido exactamente el fondo de su visión…

Por lo tanto todo es claro. Dije, claramente, que el problema del Sahara es un problema interior marroquí que tuvo implicaciones internacionales. Argelia fue implicada en sus ramificaciones internacionales porque teníamos, en el pasado, un diferendo con ella a causa de las fronteras. Cuando el problema del Sahara estalló, el de las fronteras existía ya.

Por otra parte, la Argelia de hoy no es la de que hablamos. En aquel entonces, era un país con partido único, el socialista. Pero hoy en día, Argelia se convirtió en un país pluralista, democrático, en que la prensa libre evoluciona y el pueblo se expresa. Estoy haciendo una constatación de lo que veo y escucho.

El origen de este problema es un conflicto entre las diferentes administraciones y los Saharauis, cuyos orígenes datan de 1956. De hecho, cuando Marruecos reconquistó su independencia, no se prestó real interés a los Saharauis. Y cuando la primera generación de los Saharauis comenzó a hablar de política, especialmente los acontecimientos de la universidad Mohammed V, se produjo el choque. Es este “choque original” que creyó el Polisario. Al principio, fue una rebelión para reivindicar derechos. Un SOS para atraer la atención.

A parte del contexto de aquella época, marcado por la guerra  fría y los conflictos regionales, una de las consecuencias es que nosotros hemos sido las víctimas. Es en este nivel donde se encuentran las implicaciones internacionales de un problema que originó otro estrictamente interno. Es exactamente esta problemática, este nido esencial que Su Majestad Mohammed VI trató de resolver el 25 de marzo de 2006 en Laâyoune. Tal vez mucha gente sigue ignorándolo. El Soberano respondió a esta problemática porque es ella la esencia misma de este problema. Luego trataremos de arreglar los demás problemas que son segundarios en mi opinión.

En cuanto a Argelia, país vecino, amigo y  no menos hermano, dice que no está implicado en el asunto. Sus responsables declaran que no tienen reivindicaciones sobre el Sahara, sino que sólo habían albergado a los Saharauis porque han acudido a su territorio…Desde entonces, les creo y por eso les apelo a ayudarnos a la reconciliación. El Polisario pedía que los Saharauis deban tener derechos políticos, económicos, sociales y culturales. Esto es garantizado hoy. Es exactamente el objetivo esencial de la autonomía.

Pero el discurso argelino es ambiguo y contradictorio. Por una parte, dicen que no están implicados y por otra los vemos apoyar a los separatistas.
…Apuesto sobre la parte positiva del discurso argelino, no lo hago nunca sobre el lado negativo…

Eso quiere decir que hay que capitalizar sobre el aspecto positivo…
Absolutamente. No es sólo una necesidad, sino más bien un deber.

Usted había declarado también que Abdelaziz puede ser presidente del gobierno local autónomo…
Sobre la base de algunas condiciones previas como prestar el juramento de fidelidad a Su Majestad, reconocer la soberanía marroquí, etc. En su caso, no veo ningún inconveniente en esta eventualidad, sino que estoy dispuesto a ayudarle.

Por lo tanto, él sigue blandiendo las amenazas…
Pero es mi hermano, nuestro hermano a todos. Mohamed Abdelaziz es un marroquí como todos los demás Marroquíes. Es verdad que es un marroquí con ideas estrafalarias, pero es un hermano, igual como Fkih Basri o todos los demás oponentes que han sido condenados a la pena de muerte y que luego han recorrido el mundo. Sin embargo, están integrados actualmente en la sociedad marroquí. Su oposición fue armada, sin lugar a dudas, pero para mí, Mohamed Abdelaziz,  si cambia de capa, sería un marroquí como los demás y gozaría de todos los derechos…

Algunos comentarios dicen que usted sobrepasa sus prerrogativas…
No hablo de otra cosa que no sea la cuestión del Sahara.

¿El consejo tiene las manos libres para actuar sobre el conjunto de la cuestión?
La primera misión del CORCAS consiste en ayudar a Su Majestad el Rey en preservar la integridad territorial y la unidad nacional del reino de Marruecos.

En lo relativo al CORCAS y, particularmente, a su composición, hubo algunas protestas de las tribus sobre la cuestión de la representatividad…
Es muy normal. El que todo el mundo quiere formar parte del CORCAS le da más credibilidad. Para mí es un buen índice de credibilidad.

De hecho, todo el mundo es concernido, aunque no está dentro…
Absolutamente. Cualquier persona que puede aportar siquiera un poquito a nuestra misión es implicada. Vamos a convocar cualquier persona susceptible de traer la menor contribución para consolidar la unidad nacional.

¿Cómo trabaja usted?
De un modo muy profesional.

Es decir…
Desde el 25 de marzo, trabajamos de manera rápida, democrática y espontánea.

Usted había sorprendido también cuando habló de gestión catastrófica, algunas personas han recordado que usted era a pesare de todo ministro, presidente del municipio de Laayun…
…Porque la gente no posee todos los datos, no conocen la historia o que disimulan no acordarse de la historia. Fui ministro durante el período de la guerra. Estaba encargado de dos misiones esenciales: por una parte, desarrollar el Sahara –convertido en lo que es hoy gracias a los esfuerzos y la acción del Estado marroquí, desde 1975-. Mi misión consistía en metamorfosear la región para ponerla en el rango de resto del reino. Asimismo, hemos convertido la sociedad nómada en una sociedad en estado sedentario. La economía ha cambiado. Hemos aportado el bienestar a una región que no lo conocía…

Por otra parte, estaba encargado también de apoyar todos los aspectos de la batalla marroquí de la época y defender todas las misiones que me han sido conferidas por SM el Rey Hassan II tanto a nivel interno como a nivel internacional. Durante la guerra, habíamos resuelto todos los problemas que esto implicaba. Marruecos salió triunfador en esta guerra a nivel militar, político e interno, especialmente, en cuanto al desarrollo de la región. El problema no surgió sino después del alto el fuego. No hablé de gestión catastrófica, sino de una enorme relajación, cosa que nos hizo perder todos los logros que hemos podido alcanzar antes.

Pero hubo también el problema de la gestión de seguridad…
No. Lo que no hay que olvidar, sobre todo, es la existencia de una gestión derivada de un estado de guerra. No podemos analizar una situación determinada haciéndola salir de su contexto. Toda la gestión ha sido llevada a cabo en este sentido. Pienso personalmente que el período de guerra ha sido bien llevado a cabo. El problema político y de seguridad, o más bien la pérdida de orientación surgió después del alto el fuego.

¿Y ahora, cree usted que Marruecos ha encontrado su vía?
La vía existe desde siempre. El problema se planteaba sobre todo a nivel de la orientación que está bien marcada ahora.

¿A nivel internacional, cuáles son las acciones que quieren emprender?
Vamos a elaborar un plan de acción que cubre todos los aspectos de la cuestión del Sahara, a nivel político, económico, social…

Algunas personas han intentado también criticar sistemáticamente su gestión local…
Sí, pero de un modo erróneo, hay que decirlo. Primero digo que no soy un hombre de negocios. No estoy implicado en ninguna cosa, sólo cumplo las misiones que me han sido asignadas por SM el Rey Hassan II, que en paz descanse, y de SM el Rey Mohammed VI. Sólo hago mi trabajo.

Y el resto…
Bueno, si hay algo a reprocharme de modo personal ¡que me lo digan!  Pero son sólo palabras como “se dice”, “hay rumores que dicen…”. No estoy implicado ni la arena ni en la pesca. Nunca he gozado de ningún privilegio del Estado.

Es también una vuelta estruendosa del político Khalihenna OUld Errachid, tras una travesía del desierto, si nos atrevemos a decirlo…
No sé si podemos hablar de travesía del desierto. Soy un nómada acostumbrado a atravesar el desierto. Entonces, resisto más que los demás. No obstante, este período era muy importante ya que me enseñó a observar el panorama nacional al mismo tiempo que me permitió aplicarme a la alcaldía de ciudad de Laayun. Es un trabajo que me apasiona y me implica en problemas de transformación de una ciudad, de un centro urbano. Me he quedado en mi alcaldía trabajando y observando sin ser ajeno a los problemas nacionales.

Pero la política siempre ha sido presente…
…Digamos que sí. A mí, me gusta mucho la política. Es mi ámbito predilecto…
 
¿Cómo sería Khalihenna Ould Errachid con esta nueva misión?
En mi vida, no pueden colocarme esteriotipos. Tengo siempre mis propias ideas…

El hecho de molestar le procura una satisfacción personal…
No, no particularmente. No lo hago con la intensión de molestar. Hago lo que hago porque creo que eso aporta algo positivo a la causa nacional. No se trata del todo de una voluntad de provocar, sino de una convicción.

Si le pedimos que se presente…
Es muy difícil. Me molesta hablar de mí mismo. A los nómadas no les gusta hablar de sí mismos. Soy un marroquí perteneciente al Sur, que no fue educado en el molde general del norte, pero que se había adaptado rápidamente al molde nacional en su totalidad. Intento ser una voz del Sur porque considero que hay que acostumbrarse a una cosa que no procede siempre del norte. Tal vez es este el lado que nos falta más: tenemos que aprender a escuchar el Sur y el Norte a la vez.

 

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